felipe J. PiÑeiro


"Crucificado por vuestros juicios, yo, que ni creo en dios, ni soy un dios, os perdono"


Poemas en Español

 

 

 

 

 
   

Del libro Crisálida de luna, Ed.PiEdiciones

 

XXII

 

Suenan mis huesos como casa vieja
y quito importancia a esas canas
como pintura caída,
quito razones a las arrugas
al igual que ignoro
las grietas de las paredes,
el frío atenaza mi piel que mira
una hoguera apagada
la misma en la que hace años
quemé tus silencios
aun sin faltarme palabras pues los gestos
también hablan,
es esta casa vieja la que me sostiene
entre sus centenarias vigas y venas,
son esas ventanas
las que me resguardan de vosotros
es la distancia la que obtiene mis días
es este desaliñado tejado el que peina mi cabello,
mientras observo un jardín
al que también le suenan los huesos.

Del libro El ladrón de sentimientos, Ed.Eolas

 

Porque no hay

 

Porque ya no hay poesía
ni Romeos seductores de noches,
porque ya no hay faldas con derechos
entre pantalones sin desnudez,
porque las aventuras divertidas
ya no roban el peligro,
porque ya no hay baladas
que excusen las copas de más
y los besos de menos,
porque ya no hay caricias
aquellas que eran sinceras,
porque ya no hay miradas cómplices
entre modas pasajeras
todas vacías de blancas sonrisas,
porque ya no hay vida
entre manos que no se tocan
ojos que no se miran
y labios que ya no besan.

   

Del libro El ladrón de sentimientos, Ed.Eolas

 

Uno solo

 

Y a cada verso
una rasgadura en mi piel
hasta llegar a la carne

y después
al hueso,
y en el vicio del más

continué arañando,
sin sangre

el verso se hizo cuerpo,
la herida

sentimiento
y el poema,
yo.

Del libro El ladrón de sentimientos, Ed.Eolas

 

En un todo

 

Cuando respiro tu piel y abrazo tu cuerpo
te pierdo en mí,
cuando bebo de tus labios la vida y calmas mi sed
me pierdo en ti,
cuando lloro a tus poros y acaricias mi respiración
me pierdo en ti,
cuando enfrías mi cuerpo con tus pies y me calienta tu mirada
te pierdo en mí,
cuando tus manos me descubren y tiemblan mis pupilas
me pierdo en ti,
al fin y al cabo...
ambos estuvimos perdidos
cuando fuimos uno.